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    “Dominga fue sólo el iceberg de un conflicto entre Hacienda y el segundo piso que llevaba tiempo”

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    “Creo que es la mayor crisis que ha enfrentado un equipo económico desde el regreso de la democracia”, sentencia Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales (UDP), al analizar el cambio de gabinete realizado ayer a tres meses de la elección presidencial y a seis meses de que termine el gobierno de Michelle Bachelet.

    – ¿Por qué?

    – Que un gobierno tenga tres ministros de Hacienda y que a seis meses de que termine el periodo renuncie el equipo económico, es un hecho inédito en la historia política reciente. Es un tema serio y que, además, refleja una fuerte diferencia respecto de las prioridades que tiene que tener el gobierno respecto de la forma de ver el desarrollo y respecto de los proyectos de inversión minera. Entonces, no hay que esconder que se trata de una crisis muy fuerte que va a repercutir en la elección presidencial.

    – ¿En qué sentido influirá?

    – El hecho de que el oficialismo tenga dos figuras presidenciales y con un entorno de Valdés más cercano a Carolina Goic, trasciende a esas candidaturas. Lo que ha hecho esta crisis es mostrar públicamente una diferencia sobre la forma de encarar las definiciones sustantivas sobre desarrollo, crecimiento económico, medioambiente. Creo que eso puede repercutir en la elección presidencial. Hoy las preguntas a los candidatos Goic y Guillier van a ser: ¿qué hubiera hecho con Dominga?, ¿qué hará con los proyectos de inversión que vienen? o ¿qué decisiones tomaría? Y ahí creo que va a producirse algún tipo de debate.

    – ¿Qué le parece el equipo de reemplazo?

    – La decisión que tomó la Presidenta de nombrar a alguien muy cercano a su persona, como es Nicolás Eyzaguirre, es una buena carta para cerrar el periodo presidencial. Es alguien que conoce la cartera y que va a tener que negociar presupuesto, reajuste del sector público y pensiones. Creo que él da certidumbre al entorno económico que conoce quién es Nicolás Eyzaguirre, lo que rebaja la eventual tensión que hubiera sobre el tema. Segundo, Gabriel de la Fuente en la Segpres -un socialista histórico que conoce bien el trabajo legislativo, que tiene sintonía política con el Congreso y bajo perfil- va a ayudar a destensionar el trabajo legislativo, lo que será fundamental porque el gobierno debe sacar adelante una serie de proyectos.

    – El discurso que asume la Presidenta Bachelet para justificar el cambio es la defensa del medioambiente. ¿No es acaso un discurso que engancha con la demanda ciudadana y, en ese sentido, bien puede ser usada esta crisis como una oportunidad de que por primera vez lo político prima por sobre la visión económica?

    – El tema acá es que justamente no se discuten los temas de fondo. Aquí el tema de fondo tiene que ver con los mecanismos de participación ciudadana respecto de la aprobación de proyectos de impacto ambiental. En las evaluaciones de proyectos la ciudadanía es escuchada, pero no tiene un valor vinculante; y si el cien por ciento de la gente está en contra o a favor de un proyecto, no implica que eso se vaya a respetar. No hay un vínculo con esa decisión. En segundo lugar, los mecanismos institucionales establecidos, como el Comité Regional y el Consejo de Ministros, han sido cuestionados, pero nadie discute por qué mecanismos debiéramos cambiarlos. Por eso creo que fuera del conflicto que se genera, la pregunta sería, bueno, ¿cómo resolvemos esto en el futuro?, ¿cómo nuevos proyectos de inversión pueden y deben ser aprobados? Esa es la discusión que hay que dar y que la crisis no va resolver.

    – La Presidenta enfatizó que “necesitamos que el crecimiento vaya de la mano con el medioambiente”. ¿No es contradictorio con este mensaje haber nombrado como ministro de Economía a Jorge Rodríguez Grossi, quien, ocupando este mismo cargo en el gobierno de Lagos, protagonizó una controversia con senadores y grupos ambientalistas al estar a favor del megaproyecto Alumysa, una millonaria planta procesadora de aluminio que requería la construcción de un puerto en Aysén y tres centrales hidroeléctricas?

    – Bueno, son contradicciones, pero ella también sabe que requiere a la Democracia Cristiana dentro del Gobierno y que requiere dar señales políticas respecto de que también puede generar diálogo con otros sectores. Por otra parte, al aceptar Jorge Rodríguez Grossi está mostrando niveles de pragmatismo de que no va a entrar en esa pelea ideológica respecto de qué modelo de sociedad queremos. Él actuó con pragmatismo seguramente al aceptar y también probablemente la Presidenta al aceptar a alguien de su perfil.

    – Desde la oposición ya se instaló la tesis de la falta de gobernabilidad de esta administración.

    – O sea, no cabe duda que esta es una ganancia absoluta para Piñera por este error o tensión no forzada del gobierno, en el sentido de que puede decir “miren el nivel de gobernabilidad que está ofreciendo la Nueva Mayoría” o “miren las tensiones internas que hay”. A cambio de eso, él está ofreciendo cohesión, una coalición ordenada.

    – A su juicio, ¿Valdés cometió un error de cálculo político al transparentar su molestia con la desaprobación de Dominga? ¿Faltó experiencia en estas lides?

    – No. Creo que él es muy experimentado y creo que cuando saca a la luz lo de Dominga después de lo que pasó con Céspedes, muestra que se trata de una crisis que venía de antes. No es el resultado de Dominga, sino que fue una seguidilla de conflictos entre el equipo económico y La Moneda. Así, al menos, lo leo yo. Dominga es la gota que rebalsa el vaso de la crisis que venía manteniendo el equipo económico con La Moneda. Por eso, cuando Céspedes sale de la reunión del comité, cuando lo apoya Valdés y viceversa, todo eso es parte del despliegue que rodea su renuncia. O sea, las cartas ya estaban echadas cuando él decidió hacer pública su crítica al rechazo del proyecto.

    – ¿Se podría haber evitado todo esto y no tener que llegar al punto de realizar un cambio de gabinete a seis meses de que termine el mandato de Bachelet?

    – En política todo es evitable con un buen diálogo, pero todo indica que esos puentes se cortaron. Y esto se acerca mucho más al caso del puente Cau Cau -que es un puente que no tiene resolución- que a otro que podría haber generado una oportunidad de conversación.

    – ¿Debió la Presidenta haber hecho público un respaldo tan fuerte al rechazo del proyecto Dominga, blindando a Medioambiente y dejando debilitada a Hacienda?

    – Claro, pero de nuevo insisto, creo que esto no es sólo Dominga. Para llegar a ese extremo de públicamente enfrentar a la Presidenta es porque había mucho más de conflicto de lo que se ve.

    – ¿Dominga fue algo así como la punta del iceberg?

    – Yo creo que sí. Recuerda que hay episodios anteriores importantes. Recordemos el tema laboral donde Hacienda fue muy duro respecto de la ministra Ximena Rincón, después el tema pensiones, después el tema del informe sobre el impacto de la reforma a las pensiones que Hacienda sacó y que la Presidenta desacreditó. O sea, había síntomas, independientemente de Dominga, de una desconexión total entre Hacienda y el segundo piso de la Presidenta Bachelet.

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